Ley de Gobierno Abierto

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Hace unos dias el Gobierno Vasco presentaba una web en la cual cada ciudadano puede ver al detalle en que se gasta su gobierno los impuestos, hoy se ha registrado en Extremadura la propuesta de Ley de Gobierno Abierto de Extremadura.

Son tiempos difíciles para la política y muy complejos para los políticos, o al menos para aquellos que aun creen en la política como medio para transformar la sociedad. Pero son ellos solos los que se han ganado a pulso tener a la gente tan cabreada en la calle gritandoles que no les representan, porque en buena medida son muchos los que no lo hacen.

Estas dos iniciativas, la vasca y la extremeña, posiblemente no abran periódicos ni noticias en radio y televisión pero en estos tiempos en los que la desafección con los políticos va en aumento, es bueno que se escuche el cabreo generalizado y se empiecen a poner las bases para una nueva forma de hacer política.

Y es que esta propuesta de ley, acordada por los tres grupos de la asamblea, bien podría llamarse: Ley del sentido común, pues en eso se basa, en aplicar el sentido común al ejercicio de la cosa pública, en dar participación a la ciudadanía en la toma de decisiones y la exigencia de responsabilidades.

El primer paso ya está dado, ahora toca ponerlo en práctica y evitar que vuelvan a suceder cosas como que un gobierno abra una plataforma de opinión ciudadana, no la utilice, y cuando llegue el siguiente la cierre sin darle una segunda oportunidad, puesto que así dificilmente podremos los ciudadanos volver a creer en la política y seguiremos pensando que no nos representan.

Para terminar, agradecer a César Ramos, el impulsor de esta ley, su trabajo y dedicación durante estos meses para que quienes aun creemos un poco en esto de la política, sí nos sintamos representados.

Puedes descargarte la propuesta de Ley aquí.

Un pueblo normal

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En ocasiones pienso que el mio es un pueblo normal. Un pueblo como todos, con un campo de futbol en la estación en el que alguno de sus gobernantes se ha preocupado de adecentar y ponerle el nombre que se merece: Campo de futbol “Luis Reinoso”.

Un pueblo donde se mima y se cuida el movimiento asociativo y deportivo, un pueblo que está a la altura de sus grandes eventos y que cuando vienen miles de caballistas con sus animales se preocupa de que todo salga bien, que no accedan al pueblo en caballo personas que harían explotar un alcoholímetro, que vigila que todo se haga de forma ordenada, que aprovecha la circunstancia para realizar actividades paralelas, que mantiene limpia sus calles y plazas de forma que una hora después de haber pasado tanto animal no parezca un estercolero.

Luego me despierto, vuelvo a la realidad y me encuentro que mi pueblo no es un pueblo normal. Se ponen trabas al movimiento asociativo cultural y deportivo, no se ayuda a la iniciativa colectiva de montar una media maratón ni se arregla el campo de futbol. Luis Reinoso tan solo tiene el cariño de su pueblo, de todos los chavales  que pasaron por él (algunos ya con nietos) pero no de ninguna corporación municipal. El campo de futbol o el pabellón siguen sin llevar su nombre;  y cada 12 de octubre la puebla se llena de mierda hasta que sus vecinos sacan el cepillo y la manguera para poder salir a la calle sin mascarilla.

Decía Ismael Serrano en uno de sus conciertos que todos tenemos una relación de amor odio con aquel lugar en el que vivimos o en el que nos hemos criado. Yo lo tengo con Guadalupe, un pueblo al que quiero pero que es capaz de cabrearme con la pasividad y desidia de los que no son capaces de ver más allá de sus ojos las posibilidades inmensas de un lugar en el que la gente quiere participar, está deseosa de trabajar por su pueblo pero que quienes se presentan precisamente para ello, para trabajar por el pueblo, son los culpables de no solo no encauzar esa participación sino encima de entorpecerla.

Ahora se ha creado una junta de seguridad local para el día 12 de Octubre, está bien hacer de forma oficial y ordenada lo que ya se hacía desde hace algunos años (coordinación guardia civil, protección civil, cruz roja, policía local…), pero no solo hay que asegurar el desfile último. ¿Que pasa con las rutas por las que van los jinetes?, ¿y con los destrozos en fincas por las que pasan algunos animales a caballo? ¿Y con los coches que aparcan en vados el día 12? ¿y con los jinetes que van bebidos? ¿y con la mierda que dejan por las calles? ¿y con el estado en el que queda el campo de futbol?

Y luego hay jinetes que se preguntan que por que a los guadalupenses no nos hace mucha gracia lo de recibir miles de caballos el día 12 de octubre, mientras alguno me lo preguntaba recordaba a aquel jinete que pretendía un año entrar a caballo a la iglesia ante las risas y brindis de sus compañeros, a esos jinetes que entran con la copa en mano a la plaza gritando viva la Virgen de Guadalupe con una medalla del Rocío al cuello. Yo sueño con que un día al despertarme mi pueblo sea un pueblo normal y me gustaría que ellos al despertarse se comportasen como gente normal y tomasen conciencia de que están en la Puebla de Guadalupe y no en la Aldea del Rocío.

Un Candil para la OEX

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Habrá quien considere una frivolidad que con la que está cayendo en este país algunos reivindiquemos la cultura como una de esas líneas rojas que no se pueden traspasar en esa práctica tan de moda para nuestros dirigentes de hoy en día: los recortes.

En el anterior post hablaba del mundo rural y de las graves consecuencias de cerrar los PAC. Hoy traigo aquí las graves consecuencias que traería a Extremadura el cerrojazo que se le quiere dar a nuestra orquesta, a la OEx.

Monago inicio su mandato con una caza de brujas hacia Jesús Amigo, el director titular de la OEx. No paró hasta que se lo cargó.

Ahora les toca el turno a los músicos de esta joven orquesta que inició su andadura un 27 de octubre en un concierto inaugural en el Monasterio de Guadalupe. De nada les sirve al “Gobierno de Extremadura” los planes de viabilidad que los propios músicos han elaborado para su supervivencia. La “hoja de ruta” (esa forma tan particular que tienen los dirigentes de llamar a “sus soluciones”) está marcada de antemano. No quieren a la orquesta. La cultura, la música, eso de vivir de ser artista, está mal visto. Ya se sabe que los artistas suelen tener esa absurda manía de crear y pensar por si mismos.

En la última década el salto de calidad de los músicos extremeños ha sido más que notable, cada vez son más los paisanos que se han formado en nuestras escuelas de música y conservatorios y que hoy día pueden vivir de la música. Son muchos los extremeños que gracias a la apuesta que se ha hecho en los últimos años por la música en Extremadura han podido salir y vivir de ello.

Y si no se lo creen solo tienen que ver el salto de calidad que nuestras bandas (principalmente en la provincia de Badajoz con un gran apoyo de la diputación provincial, que todo hay que decirlo) han dado en los últimos años.

Si seguimos considerando la educación y la cultura como un gasto y no como una inversión es que como sociedad no hemos aprendido una mierda.

El sábado pasado en Badajoz cientos de paisanos se juntaron con los profesionales de la OEX para protestar por los planes del “Gobierno de Extremadura” haciendo lo que mejor saben hacer: tocar.

Desde aquí, un Candil para la OEX:

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Aldeacentenera

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Pese a ser una localidad que tenía muy cerquita de Guadalupe, tardé bastante en conocer Aldeacentenera. Fue hace algunos años, cuando de la mano de Sergio fundamos allí la Agrupación local de Juventudes. Ya ha llovido, el secretario provincial de JJSS por aquellos entonces era un joven César Ramos sin entradas en la frente. Muchos de los que ahora están en juventudes no habían cambiado los dientes de leche y casi me atrevería a decir que algunos de los que acaban de entrar no habían ni nacido.

Desde el principio se notaba que aquello era un pueblo con una magia especial, de otra pasta. La casa de cultura se llamaba (y se llama) Pablo Iglesias, y en la plaza del pueblo se podía ver un Libro de hierro con una poesía en homenaje a Pablo Naranjo, el cual da nombre a unos premios que celebran anualmente en la localidad.

Kiko, su alcalde, siempre te cuenta primero cuales son los proyectos que tiene para acto seguido contar todas las cosas que han hecho últimamente, no sin dejar siempre un toque reivindicativo para su pueblo, para su comarca y para las zonas rurales de Extremadura.

Hace unas semanas les han comunicado que les cierran el PAC (Punto de Atención Continuada), que para que nos entendamos no es otra cosa sino las urgencias sanitarias del pueblo. Por lo visto, para la Junta de Extremadura el Gobierno de Extremadura, la salud de los vecinos de Aldeacentenera y alrededores no es algo rentable.

 

Y aquí es donde viene todo un ejemplo de unidad y de acción de un pueblo dispuesto a luchar por su futuro. El día que cerraban el PAC centenares de vecinos se presentaron en las puertas del mismo para impedir su cierre, hubo vecinos que hasta se metieron debajo de la ambulancia para impedir que se marchase y desde el día 1 de Junio han organizado turnos para impedir que algún funcionario del Gobierno de Extremadura pase por allí a cerrarles y tapiarles el PAC. Lo cuentan desde un grupo que han creado en Facebook. Allí se puede ver como van las jornadas y los cambios de turno. 24h al día, un pueblo entero que ha tomado el centro.

No dejan de poner pancartas por todos lados, ayer colocaron un gran lazo negro en la torre de la iglesia y este sábado organizan un concierto en solidaridad con el pueblo. Hasta hay ya voluntarios que se han ofrecido para crear un PAC autogestionado.

Mal vamos si a estas alturas empezamos a ver la sanidad o la educación como gastos. Hay cosas que no se tocan, con las que no se hace negocio. Un médico en Aldeacentenera salva vidas, luego jamás nadie podrá decir que no es rentable o sostenible.

Algunos tienen su hoja de ruta marcada, lo tienen claro: recortar en sanidad y educación para que esta sea cada vez más deficitaria y empuje al ciudadano que pueda permitirselo a tener que asistir a la sanidad o la educación privada, quedando la pública para la beneficiencia. Y cuando esto sea así, ¿que empresa querrá montar un centro de salud o un colegio en un pueblo de 800 habitantes?

Por si esto no fuese poco:

El mayor grupo empresarial de sanidad, que se está quedando con la gestión de los hospitales públicos en Madrid, Castilla la Mancha o Valencia, se llama CAPIO. Les invito a que busquen un Rato en google quien está detrás de esta empresa, igual se llevan una sorpresa que les da algunos Dolores.

Toda mi solidaridad y apoyo al pueblo de Aldeacentenera, hoy son ellos, mañana puede ser mi pueblo, pasado puede ser el centro de salud de tu barrio.

El desayuno

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Con esta oleada de calor en la que andamos metidos esta noche me ha costado dormir más de la cuenta, me fui a la cama pensando que lo que no conseguían los viernes de dolores provocados por los recortes de los consejos de ministros,irme a buscar trabajo a Alemania, lo iba a conseguir este calor.

Ha sonado el despertador a las 8:30 y con más sueño que una cesta de gatinos al pie de una estufa, me he ido sonámbulo hacia la máquina del café que me ha recibido seca, sin ni una gota. Para rematar la faena, en el mueble donde suele estar el paquete de café había un hueco que me decía que allí el café ni estaba ni se le esperaba.

No me ha quedado más remedio que ir a un bar a tomar uno. Al entrar el panorama era un tanto raruro: las paredes estaban vacías, había desaparecido la tele y la estantería de detrás de la barra estaba un poco desolada… tampoco le he dado mucha importancia, es el típico bar de barrio un poco anticuado, igual le había dado por redecorarlo y quitar esos viejos carteles de toros para cambiarlos por una decoración taurina de paredes lisas y vinilos artísticos con monteras y estoques.

Pido mi café y cojo el periódico para leer los recortes del día: cierre de las consultas en los pueblos, privatización de los retenes de incendios forestales, el ave que no arranca… al rato llegan dos parroquianos, uno pide un cortado y el segundo un chupito de hiervas hierbas.

Lo del chupito me hace desconectar del periódico, sí ya se que leer determinadas cosas en la prensa harían tirarse a la bebida al más abstemio, pero son solo las 9 de la mañana. El camarero resopla y responde que no, que no le queda licor de hiervas, que se terminó hace unos días y no ha pedido más porque hoy es el último día que abre el bar. Varón, 56 años, toda la vida en ese bar  y cierra porque no le da ni para pagar el alquiler del local. No sabe que va a hacer ahora, solo sabe que no podía seguir en el bar. El señor del chupito pide uno con leche y acto seguido empiezan a poner a parir a Rajoy.

Termino el café y me vuelvo a casa pensando en que a este paso la próxima vez que me quede sin café en casa igual estoy en Alemania, sin calor, pero puede que me atienda el mismo señor de 56 años, porque tal y como está la cosa terminaremos todos protagonizando de nuevo  “vente a Alemania, Pepe”. La otra opción es darse a la bebida, pero en el bar de al lado de casa ya no hay chupitos de hierbas. ¿Alguien sabe como se dice “un café con leche” en alemán?

Sin prisa

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…Pero sin prisa, que a las misas de réquiem nunca fui aficionado…

Así describía Sabina sus sensaciones al pasar la frontera psicológica de los 40 y diez, y esa es una de las frases que mejor describen las sensaciones ante el fin de semana que empieza este viernes en Madrid.

Allí se celebra el 24 congreso federal de JSE, mi último congreso federal como delegado de juventudes, la organización en la que entre cuando España gritaba contra la guerra de Irak, mi organización, en la que he crecido, en la que he aprendido tanto y  la que me ha permitido conocer a tanta buena gente.

No me arrepiento del día que entre en Hernán Cortés 36 con mi amigo Kike a preguntar que era eso de juventudes. Allí había una panda de locos en un zulo: César (joven y sin entradas), Kurdo (no paraba quieto), Jorge (Bisbal con aun más rizos), Juanra (con pelo!!) y Jandro (con su abrigo largo que le llegaba a las rodillas).

Cuando me quise dar cuenta me había liado la manta a la cabeza y una noche cenando, Leire (mi diputada favorita y cuya hermana tiene mejor gusto para elegir coche) me decía directamente y sin anestesia que me fuese haciendo a la idea de lo que me esperaba en la agrupación local de Cáceres.

El resto ya vendrá dentro de un par de años en un post de réquiem, ya saben, sin prisa, que a las misas de réquiem nunca fui aficionado.

Muchas cosas han pasado, buenas, malas y mediopensionistas que diría el otro, pero me quedo con las buenas. Con la gente, con mi gente.  Con las bodas y divorcios, con los campamentos, con los premios a la memoria histórica, con las jornadas, con el casar (mi segundo pueblo) con la gente que ha llegado después, con los que están llegando. Con los cabezones y hasta con el humor moralo (negaré haber dicho esto).

Se que puede sonar a despedida pero no lo es: sin prisa, que a las misas de réquiem nunca fui aficionado.

Terra da fraternidade

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Abril es mes de música, es el mes que robaron a Sabina, en el que volvemos a cantar el himno de Riego, en el que reescuchamos a los Celtas Cortos o en el que sonreímos al tatarear el grândola de José Alfonso.

Hoy, 25 de Abril es un buen día para recordar al país vecino, Portugal, ese al que tantas veces hemos despreciado, a ese al que tantas veces le hemos mirado por encima del hombro, tal y como nos solemos quejar que hacen los franceses con nosotros.

Hace poco pasé una semana por la zona de Lisboa y como todos los que cruzan el Guadiana por Badajoz para llegar a la desembocadura del Tajo en Lisboa, me he vuelto enamorado de una ciudad y de un país vecino que las está pasando canutas, o al menos un poco más canutas que nosotros.

Allí el peaje en las autopistas es monumento nacional, el smart es el coche oficial de Lisboa, el iva está al 23% y las protestas en el centro son el pan nuestro de cada día. Los edificios públicos o los coches de policía empiezan a notar que Portugal sabe bien de que se trata cuando hablamos de crisis.

Pero pese a todo, la amabilidad de sus gentes es la nota dominante en un país que el 25 de Abril de 1974 nos enseñó el camino a seguir poniendo claveles en fusiles y banda sonora a una revolución pacífica contra la dictadura de Salazar.

Pregunté como se llamaba el famoso puente rojo que cruza el delta del Tajo: 25 de Abril, me extrañó, no me parecía que fuese tan nuevo y al preguntar de nuevo, me dijeron que antes llevaba el nombre de Salazar.

Aquí, en muchas de nuestras plazas y calles siguen placas con nombres de nuestra dictadura, aquella que terminó en un hospital. Que nadie mire nunca por encima del hombro a nuestros vecinos de Portugal, porque nos pueden mirar a la cara y cantar  Grândola Vila morena.