Olof Palme

tumba de Olof Palme en Estocolmo, Suecia
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tumba de Olof Palme en Estocolmo, SueciaTal día como hoy de 1986 fue asesinado Olof Palme al salir del cine con su mujer en Estocolmo. Palme era en aquel momento el Primer Ministro del País y todo un referente para la socialdemocracia europea.  Nunca se ha terminado de esclarecer quien estaba detrás de su asesinato. Un asesinato a quemarropa a un primer ministro que salía del cine con su mujer, sin guardaespaldas ni parafernalia de seguridad alguna. Algo impensable cuando uno sale de la mentalidad de los países nórdicos.

Pasé este verano un par de días en Estocolmo, y la guía no paraba de referirse a Palme cuando hablaba de las formas de vida de los suecos y de la construcción de su estado del bienestar. En unos tiempos en los que la política se ha desprestigiado a sí misma hasta ser considerada uno de los principales problemas por la ciudadanía, y en una época en la que la izquierda en general ha pasado de ser la vanguardia del progreso a estar en estado de shock, conviene pararse a mirar un poco atrás para ver a otros políticos como Palme, que  tanto ayudó al socialismo español cuando este estaba en el exilio.

Palme era el dirigente del país que tenía el mejor nivel de vida del mundo, y le tocó enfrentarse al liberalismo más feroz en pleno apogeo, defendiendo firmemente que nadie es libre si no tiene por lo menos un piso de salud, educación y certidumbre económica y seguridad jurídica. El afirmaba que si se imponía el modelo de Tahtcher  y Reagan, a más tardar en 30 años tendríamos una de las peores crisis porque el modelo estaba basado en el egoísmo. Tendríamos un aumento de la violencia y la droga si disminuía el estado, y habría una mayor distancia entre ricos y pobres, aumentaría la pobreza extrema porque el modelo del neoliberalismo estaba cimentado en el egoísmo. No hizo falta esperar 30 años para verlo. (vídeo sobre las ideas de Olof Palme).

En la típica visita por la ciudad, la guia me comentó que la tumba de Olof se encontraba en el jardín de una iglesia muy cercana al hotel donde nos quedábamos. El último día, unos minutos antes de subir al autobús que me llevaría de camino al aeropuerto para regresar a España, me acerqué a la tumba de Olof Palme para darle las gracias.

Terra da fraternidade

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Abril es mes de música, es el mes que robaron a Sabina, en el que volvemos a cantar el himno de Riego, en el que reescuchamos a los Celtas Cortos o en el que sonreímos al tatarear el grândola de José Alfonso.

Hoy, 25 de Abril es un buen día para recordar al país vecino, Portugal, ese al que tantas veces hemos despreciado, a ese al que tantas veces le hemos mirado por encima del hombro, tal y como nos solemos quejar que hacen los franceses con nosotros.

Hace poco pasé una semana por la zona de Lisboa y como todos los que cruzan el Guadiana por Badajoz para llegar a la desembocadura del Tajo en Lisboa, me he vuelto enamorado de una ciudad y de un país vecino que las está pasando canutas, o al menos un poco más canutas que nosotros.

Allí el peaje en las autopistas es monumento nacional, el smart es el coche oficial de Lisboa, el iva está al 23% y las protestas en el centro son el pan nuestro de cada día. Los edificios públicos o los coches de policía empiezan a notar que Portugal sabe bien de que se trata cuando hablamos de crisis.

Pero pese a todo, la amabilidad de sus gentes es la nota dominante en un país que el 25 de Abril de 1974 nos enseñó el camino a seguir poniendo claveles en fusiles y banda sonora a una revolución pacífica contra la dictadura de Salazar.

Pregunté como se llamaba el famoso puente rojo que cruza el delta del Tajo: 25 de Abril, me extrañó, no me parecía que fuese tan nuevo y al preguntar de nuevo, me dijeron que antes llevaba el nombre de Salazar.

Aquí, en muchas de nuestras plazas y calles siguen placas con nombres de nuestra dictadura, aquella que terminó en un hospital. Que nadie mire nunca por encima del hombro a nuestros vecinos de Portugal, porque nos pueden mirar a la cara y cantar  Grândola Vila morena.